“Conocer verdaderamente el nombre de Dios lleva a la transformación de la propia vida: desde el momento en el que Moisés conoce el nombre de Dios su historia cambia (cf. Éxodo 3, 13-15). El nombre de Dios, en los ritos hebreos, se proclama solemnemente en el Día del Gran Perdón y el pueblo es perdonado porque por medio del nombre se entra en contacto con la vida misma de Dios que es misericordia. Entonces «tomar en sí el nombre de Dios» quiere decir asumir en nosotros su realidad, entrar en una relación fuerte, en una relación estrecha con Él.” Papa Francisco
Celebración de la Palabra (Ver)
«No tomarás en falso el nombre del Señor tu Dios» (Ex 20, 7; Dt 5, 11).
«Se dijo a los antepasados: “No perjurarás”… Pues yo os digo que no juréis en modo alguno» (Mt 5, 33-34).
“Moisés respondió a Dios: —¿Quién soy yo para ir al Faraón y para sacar a los hijos de Israel de Egipto? Y le dijo Dios: —Yo estaré contigo, y ésta será la señal de que yo te envío: cuando saques al pueblo de Egipto, darán culto a Dios en este mismo monte. Moisés replicó: —Cuando me acerque a los hijos de Israel y les diga: «El Dios de sus padres me envía a ustedes», y me pregunten cuál es su nombre, ¿qué he de decirles? Y le dijo Dios a Moisés: —Yo soy el que soy. Y añadió: —Así dirás a los hijos de Israel: «Yo soy» me ha enviado a ustedes. Y le dijo más: —Así dirás a los hijos de Israel: «El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me envía a ustedes». Éste es mi nombre para siempre; así seré invocado de generación en generación.” (Ex 3, 11-15)
¿Qué significa para mí el Nombre de Dios? ¿Cómo vemos en nuestra sociedad que la gente se refiere a Dios? ¿Se le trata como un ser personal o nos hemos acostumbrado a hacer de Él algo cultural?
Catequesis (Juzgar)
El segundo mandamiento forma parte de aquello tutelado en la virtud de la religión y se refiere al cuidado de nuestras palabras en relación a las cosas santas. Dios mismos por una gracia singular nos ha concedido la revelación de su nombre, esto indica confidencia e intimidad, de su santidad deriva que no hayamos de usar mal de él dice el catecismo que el hombre “Lo debe guardar en la memoria en un silencio de adoración amorosa (cf. za 2, 17) No lo empleará en sus propias palabras, sino para bendecirlo, alabarlo y glorificarlo (Sal 29, 2; 96, 2; 113, 1-2) (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2143) en este sentido hablamos en general que este mandamiento custodia el sentido de lo sagrado.
«Los sentimientos de temor y de “lo sagrado” ¿son sentimientos cristianos o no? […] Nadie puede dudar razonablemente de ello. Son los sentimientos que tendríamos, y en un grado intenso, si tuviésemos la visión del Dios soberano. Son los sentimientos que tendríamos si verificásemos su presencia. En la medida en que creemos que está presente, debemos tenerlos. No tenerlos es no verificar, no creer que está presente» (Juan Enrique Newman, Parochial and Plain Sermons, v. 5, Sermon 2).
Este mandamiento prohibía abusar del nombre del Señor, de la santísima Virgen y de los santos. Prometer algo en nombre de Dios compromete seriamente y tal promesa ha de ser custodiada y respetada. El pecado más radical contra este mandamiento es la blasfemia que “Consiste en proferir contra Dios —interior o exteriormente— palabras de odio, de reproche, de desafío; en injuriar a Dios, faltarle al respeto en las expresiones, en abusar del nombre de Dios. Santiago reprueba a “los que blasfeman el hermoso Nombre (de Jesús) que ha sido invocado sobre ellos” (St 2, 7). La prohibición de la blasfemia se extiende a las palabras contra la Iglesia de Cristo, los santos y las cosas sagradas. Es también blasfemo recurrir al nombre de Dios para justificar prácticas criminales, reducir pueblos a servidumbre, torturar o dar muerte. El abuso del nombre de Dios para cometer un crimen provoca el rechazo de la religión. La blasfemia es contraria al respeto debido a Dios y a su santo nombre. Es de suyo un pecado grave” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2148)
Existen también palabras disonante que utilizan el nombre de Dios, aunque sin intención de blasfemar estás siempre son una falta de respeto. También se prohíbe el uso del Nombre del Señor para la magia como el caso de la santería. Dentro de este mandamiento también se tutela el juramento hecho en nombre Dios, tomar a Dios por testigo de una afirmación implica invocar la verdad divina como garantía de la propia verdad “Al Señor tu Dios temerás, a él le servirás, por su nombre jurarás” (Dt 6, 13). Por lo tanto, está prohibido hacer juramentos en nombre de Dios es falso.
“Es perjuro quien, bajo juramento, hace una promesa que no tiene intención de cumplir, o que, después de haber prometido bajo juramento, no mantiene. El perjurio constituye una grave falta de respeto hacia el Señor que es dueño de toda palabra. Comprometerse mediante juramento a hacer una obra mala es contrario a la santidad del Nombre divino.” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2152)
Surge entonces la pregunta ¿qué sucede cuanto tengo que jurar en un tribunal como testigo? Incluso yo recordaría que no son las únicas instancias que implican un juramento, por ejemplo, los que son testigos de un matrimonio también hacen uno al dar fe de su conocimiento de los novios.
“Siguiendo a san Pablo (cf 2 Co 1, 23; Ga 1, 20), la Tradición de la Iglesia ha comprendido las palabras de Jesús en el sentido de que no se oponen al juramento cuando éste se hace por una causa grave y justa (por ejemplo, ante el tribunal). “El juramento, es decir, la invocación del Nombre de Dios como testigo de la verdad, sólo puede prestarse con verdad, con sensatez y con justicia” (CIC can. 1199, §1).” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2154) No hay que recurrir a juramentos por motivos vanos, ni tampoco darlo cuando ello supone aprobar una autoridad que lo exige de modo injusto, tampoco se tiene el deber de darlo cuando es exigido por autoridades ilegítimas. Y siempre debe rechazarse dar juramento cuando se impone atentando fines contrarios a la dignidad de la persona o a la comunión de la Iglesia.
En este mandamiento también se tutela el nombre del prójimo, ya que por el bautismo el Nombre del Señor santifica al hombre y este recibe su nombre en la Iglesia, recordemos que al llevar el nombre incluso de un santo se pone bajo su patrocinio al que se encomienda su intercesión y se le presenta como modelo. También el “nombre de bautismo” puede expresar un misterio cristiano “Tránsito, Trinidad, Ascensión” o una virtud “Piedad, Prudencia, Caridad” el Código de derecho canónico se nos dice que se ha de velar que se utilicen nombres contrarios al sentir de cristiano.
“Dios llama a cada uno por su nombre (cf Is 43, 1; Jn 10, 3). El nombre de todo hombre es sagrado. El nombre es la imagen de la persona. Exige respeto en señal de la dignidad del que lo lleva. El nombre recibido es un nombre de eternidad. En el reino de Dios, el carácter misterioso y único de cada persona marcada con el nombre de Dios brillará a plena luz. “Al vencedor […] le daré una piedrecita blanca, y grabado en la piedrecita, un nombre nuevo que nadie conoce, sino el que lo recibe” (Ap 2, 17). “Miré entonces y había un Cordero, que estaba en pie sobre el monte Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que llevaban escrito en la frente el nombre del Cordero y el nombre de su Padre” (Ap 14, 1).” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2157-2158)
Edificación espiritual (Actuar)
¿Qué aprendí de esta catequesis?
¿Cómo suelo usar el Nombre de Dios?
¿Alguna vez he tenido que prestar un juramento oficial?
¿Sabemos valorar el nombre de los demás?
¿Qué puedo hacer para hacer mejor uso del Nombre de Dios? (Por ejemplo al iniciar el día hacer la señal de la cruz invocando la Santísima Trinidad despacio)
¿Qué significa para mi llevar el nombre de un santo?