XXVI – No cometerás actos impuros

“Toda vocación cristiana es conyugal, porque es fruto del vínculo de amor en el que todos somos regenerados, el vínculo de amor con Cristo, como nos ha recordado el pasaje de Pablo leído al inicio. A partir de su fidelidad, de su ternura, de su generosidad, miramos con fe al matrimonio y a toda vocación y comprendemos el sentido pleno de la sexualidad. La criatura humana, en su inseparable unidad de espíritu y cuerpo y en su polaridad masculina y femenina, es una realidad muy buena, destinada a amar y a ser amada. El cuerpo humano no es un instrumento de placer, sino el lugar de nuestra llamada al amor y en el amor auténtico no hay espacio para la lujuria y para su superficialidad. ¡Los hombres y las mujeres se merecen más que eso!” Papa Francisco

Celebración de la Palabra (Ver)

“No cometerás adulterio” Ex 20, 14

“Bienaventurados los limpios de corazón, porque verán a Dios.” Mt 5, 8

“Ahora bien, están claras cuáles son las obras de la carne: la fornicación, la impureza, la lujuria, la idolatría, la hechicería, las enemistades, los pleitos, los celos, las iras, las riñas, las discusiones, las divisiones, las envidias, las embriagueces, las orgías y cosas semejantes. Sobre ellas los prevengo, como ya les he dicho, que los que hacen esas cosas no heredarán el Reino de Dios.” Gal 5, 19-21

“¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo? ¿Voy, entonces, a tomar los miembros de Cristo para hacerlos miembros de una meretriz? ¡De ninguna manera! ¿No saben que el que se une a una meretriz se hace un cuerpo con ella? Porque está dicho: Serán los dos una sola carne. En cambio, el que se une al Señor se hace un solo espíritu con él. Huyan de la fornicación. Todo pecado que un hombre comete queda fuera de su cuerpo; pero el que fornica peca contra su propio cuerpo. ¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes y han recibido de Dios, y que no se pertenecen? Han sido comprados mediante un precio. Glorifiquen, por tanto, a Dios en su cuerpo.” 1 Co 6, 15-20

Catequesis (Juzgar)

Cuando hablamos del sexto mandamiento se tocan diferentes temas relativos a la sexualidad humana, el punto de partida es recordar que “Dios ha creado al hombre como varón y mujer, con igual dignidad personal, y ha inscrito en él la vocación del amor y de la comunión. Corresponde a cada uno aceptar la propia identidad sexual, reconociendo la importancia de la misma para toda la persona, su especificidad y complementariedad.” (Compendio Catecismo de la Iglesia Católica n. 487). El recto ejercicio de la sexualidad tiene como fundamento la identidad e integridad de la persona, esto de modo particular se vive mediante la virtud de la castidad “La sexualidad es verdaderamente humana cuando está integrada de manera justa en la relación de persona a persona. La castidad es una virtud moral, un don de Dios, una gracia y un fruto del Espíritu.” (Compendio Catecismo de la Iglesia Católica n. 488)

La castidad supone el dominio de sí mismo, que se adquiere a través de la educación en un sentido integral y que pasa por diferentes fases en la vida según las etapas de crecimiento. La Iglesia nos enseña diferentes medios para poder ejercitar esta virtud, en primer lugar pedir la gracia de Dios, auxiliarnos de los sacramentos, una vida de oración regular, el conocimiento de uno mismo, ejercicios ascéticos como algunas mortificaciones, la custodia de los sentidos y particularmente la práctica de la virtud de la templanza que modera el uso de las pasiones.

“Todos, siguiendo a Cristo modelo de castidad, están llamados a llevar una vida casta según el propio estado de vida: unos viviendo en la virginidad o en el celibato consagrado, modo eminente de dedicarse más fácilmente a Dios, con corazón indiviso; otros, si están casados, viviendo la castidad conyugal; los no casados, practicando la castidad en la continencia.” (Compendio Catecismo de la Iglesia Católica n. 492)

El vicio opuesto a la castidad es la lujuria que busca el placer sexual en sí mismo separados de las finalidades de procreación y de unión. Da origen a los pecados contra la sexualidad tales como:

  • La masturbación que es “la excitación voluntaria de los órganos genitales a fin de obtener un placer venéreo. Tanto el Magisterio de la Iglesia, de acuerdo con una tradición constante, como el sentido moral de los fieles, han afirmado sin ninguna duda que la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado”” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 352)
  • “La fornicación es la unión carnal entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio. Es gravemente contraria a la dignidad de las personas y de la sexualidad humana, naturalmente ordenada al bien de los esposos, así como a la generación y educación de los hijos. Además, es un escándalo grave cuando hay de por medio corrupción de menores.” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2353)
  • “La pornografía consiste en sacar de la intimidad de los protagonistas actos sexuales, reales o simulados, para exhibirlos ante terceras personas de manera deliberada.”  (Catecismo de la Iglesia Católica 2354)
  • “La prostitución atenta contra la dignidad de la persona que se prostituye, puesto que queda reducida al placer venéreo que se saca de ella. El que paga peca gravemente contra sí mismo: quebranta la castidad a la que lo comprometió su bautismo y mancha su cuerpo, templo del Espíritu Santo (cf 1 Co 6, 15-20). La prostitución constituye una lacra social. Habitualmente afecta a las mujeres, pero también a los hombres, los niños y los adolescentes (en estos dos últimos casos el pecado entraña también un escándalo). Es siempre gravemente pecaminoso dedicarse a la prostitución, pero la miseria, el chantaje, y la presión social pueden atenuar la imputabilidad de la falta.” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2355)
  • “La violación es forzar o agredir con violencia la intimidad sexual de una persona. Atenta contra la justicia y la caridad.” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2356)

Las autoridades civiles en cuanto promueven el respeto de la dignidad de la persona deben favorecer la creación de leyes para proteger sobre todo a los menores y a los más débiles de aquello que pudiera atentar contra la castidad ya que esta implica la integración de la sexualidad de la persona.

Hemos de recordar que en relación al tema de la homosexualidad distinguimos entre actos y tendencias, el pecado son los actos sexuales, la tendencias en sí misma no son pecado. Una persona con una tendencia homosexual está llamada como todos a vivir la castidad, particularmente a través de la abstinencia.

Las autoridades civiles, en cuanto obligadas a promover el respeto a la dignidad de la persona humana, deben contribuir a crear un ambiente favorable a la castidad, impidiendo inclusive, mediante leyes adecuadas, algunas de las graves ofensas a la castidad antes mencionadas, en orden sobre todo a proteger a los menores y a los más débiles. 

Este mandamiento también nos recuerda que la vivencia de la sexualidad en el matrimonio brota del amor conyugal entre hombre y mujer: “En el matrimonio, la intimidad corporal de los esposos viene a ser un signo y una garantía de comunión espiritual. Entre bautizados, los vínculos del matrimonio están santificados por el sacramento.” (Catecismo de la Iglesia Católica 2360) El uso adecuando de la sexualidad en el matirmonio busca custodiar los bienes del amor conyugal, a saber: la unidad, la fidelidad, la indisolubilidad y la apertura a la vida.

“Los actos […] con los que los esposos se unen íntima y castamente entre sí son honestos y dignos, y, realizados de modo verdaderamente humano, significan y fomentan la recíproca donación, con la que se enriquecen mutuamente con alegría y gratitud” (GS 49).

“Al lenguaje natural que expresa la recíproca donación total de los esposos, el anticoncepcionismo impone un lenguaje objetivamente contradictorio, es decir, el de no darse al otro totalmente: se produce no sólo el rechazo positivo de la apertura a la vida, sino también una falsificación de la verdad interior del amor conyugal, llamado a entregarse en plenitud personal. […] Esta diferencia antropológica y moral entre la anticoncepción y el recurso a los ritmos periódicos implica […] dos concepciones de la persona y de la sexualidad humana irreconciliables entre sí” (FC 32)

La Iglesia no enseña también que hay un vínculo entre la mutua donación de los esposos y la apertura a la transmisión de la vida, esa conexión es inseparable, por lo que todo acto conyugal ha de estar abierto a la vida. Por motivos serios los esposos pueden recurrir en virtud de la paternidad responsable a la regulación de la natalidad mediante la continencia periódica y el recurso a los períodos de infecundidad siempre y cuando se respeten los criterios objetivos moralidad, algunos ejemplos son el método de temperatura basal, método Billings (moco cervical) o el sintotérmico. Hemos de recordar también que son intrínsecamente inmorales los método de esterilización directa y la contracepción.

Por otra parte, existe el drama que viven algunas parejas al no poder concebir hijos, “Los esposos que, tras haber agotado los recursos legítimos de la medicina, sufren por la esterilidad, deben asociarse a la Cruz del Señor, fuente de toda fecundidad espiritual. Pueden manifestar su generosidad adoptando niños abandonados o realizando servicios abnegados en beneficio del prójimo.” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2379) no es lícito recurrir a la inseminación ni a la fecundación ya que “disocian la procreación del acto conyugal con el que los esposos se entregan mutuamente, instaurando así un dominio de la técnica sobre el origen y sobre el destino de la persona humana. Además, la inseminación y la fecundación heterólogas, mediante el recurso a técnicas que implican a una persona extraña a la pareja conyugal, lesionan el derecho del hijo a nacer de un padre y de una madre conocidos por él, ligados entre sí por matrimonio y poseedores exclusivos del derecho a llegar a ser padre y madre solamente el uno a través del otro.” (Compendio Catecismo n. 499) El hijo en la vida de la iglesia es el don más grande del matrimonio, pero no existe un derecho a tener hijos, sin embargo si existe el derecho del hijo a ser fruto del acto conyugal de sus padres como a ser respetado desde el momento de la concepción

Ofensas a la dignidad del matrimonio:

El adulterio. Esta palabra designa la infidelidad conyugal. Cuando un hombre y una mujer, de los cuales al menos uno está casado, establecen una relación sexual, aunque ocasional, cometen un adulterio. Cristo condena incluso el deseo del adulterio (cf Mt 5, 27-28). El sexto mandamiento y el Nuevo Testamento prohíben absolutamente el adulterio (cf Mt 5, 32; 19, 6; Mc 10, 11; 1 Co 6, 9-10). Los profetas denuncian su gravedad; ven en el adulterio la imagen del pecado de idolatría (cf Os 2, 7; Jr 5, 7; 13, 27).” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2380)

 Es una falta grave contra la ley natural, el mismo Jesús manifiesta que la intención original del matrimonio es la indisolubilidad del mismo. Entre bautizados “el matrimonio rato y consumado no puede ser disuelto por ningún poder humano ni por ninguna causa fuera de la muerte” (Codigo de Derecho Canónico 1141). Sin embargo el Derecho también prevee el caso en que puede haber separación de los esposo con permanencia del vínculo como el adulterio o si uno de los cónyuges pone “en grave peligro espiritual o corporal al otro o a la prole, o de otro modo hace demasiado dura la vida en común” (Codigo de Derecho Canónico 1153) también recuerda la Iglesia que “Si el divorcio civil representa la única manera posible de asegurar ciertos derechos legítimos, el cuidado de los hijos o la defensa del patrimonio, puede ser tolerado sin constituir una falta moral.” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2383)

La poligamia no se ajusta a la ley moral, pues contradice radicalmente la comunión conyugal. La poligamia “niega directamente el designio de Dios, tal como es revelado desde los orígenes, porque es contraria a la igual dignidad personal del hombre y de la mujer, que en el matrimonio se dan con un amor total y por lo mismo único y exclusivo” (FC 19; cf GS47, 2). El cristiano que había sido polígamo está gravemente obligado en justicia a cumplir los deberes contraídos respecto a sus antiguas mujeres y sus hijos.” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2387)

Incesto es la relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio (cf Lv 18, 7-20)” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2388)

“Hay unión libre cuando el hombre y la mujer se niegan a dar forma jurídica y pública a una unión que implica la intimidad sexual. La expresión en sí misma es engañosa: ¿qué puede significar una unión en la que las personas no se comprometen entre sí y testimonian con ello una falta de confianza en el otro, en sí mismo, o en el porvenir?” (Catecismo de la Iglesia Católica 2390) Tampoco es lícita la “unión a prueba” de aquellos que se juntan con la esperanza de casarse “Cualquiera que sea la firmeza del propósito de los que se comprometen en relaciones sexuales prematuras, éstas “no garantizan que la sinceridad y la fidelidad de la relación interpersonal entre un hombre y una mujer queden aseguradas, y sobre todo protegidas, contra los vaivenes y las veleidades de las pasiones” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 7). La unión carnal sólo es moralmente legítima cuando se ha instaurado una comunidad de vida definitiva entre el hombre y la mujer. El amor humano no tolera la “prueba”. Exige un don total y definitivo de las personas entre sí (cf FC 80).” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2391)

El sexto mandamiento pues cubre una gran variedad de temas, en aras a la confesión sacramental siempre es importante recordar que los pecados cometidos en este campo siempre constituyen materia grave, y por los tanto cometidos con plena advertencia y deliberado consentimiento siempre constituyen pecado mortal.

Edificación espiritual (Actuar)

¿Qué aprendí de esta catequesis?

¿Cuáles son las principales amenazas contra la castidad que encuentras en tu ambiente? Y ¿cómo las combates?

El matrimonio tiene una dignidad altísima ¿cómo hablamos en nuestro entorno acerca de él? ¿soy de los que lo ven como algo negativo? ¿Descubro que es parte del plan de Dios para la salvación de la humanidad?

¿Cómo se hablan de estos temas de sexualidad en tu familia?