Catequesis Pequeñas Comunidades
y Comunidades Eclesiales de Base
Tema: Ecumenismo
Fecha: 18 de enero de 2024
Frase: “Si a lo largo de la historia las divisiones han sido motivo de sufrimiento, hoy debemos comprometernos para invertir la ruta, avanzando en recorridos de unidad y de fraternidad, que empiezan precisamente rezando, estudiando y trabajando juntos.” (Papa Francisco, 14 de septiembre de 2023)
1. Celebración de la Palabra (Ver)
Ez 36, 24-28 Os reuniré de todos los países. Y os daré un corazón nuevo
Ef 4, 1-6 Esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz
Sal 122 (121) Vamos alegres a la casa del Señor.
Jn 17, 20-26 Que sean completamente uno
La primera lectura enfatiza la antigua profecía de como el Señor promete hacer volver a su Pueblo del exilio, figura de la congregación de todas las naciones en Cristo Jesús. De esto hace alusión el salmo, que canta los peregrinajes que hacían los israelitas que venían de diferentes lugares del Reino para dar culto al Señor. San Pablo invita constantemente a sus destinatarios a cultivar las virtudes que colabaron a la edificación del Cuerpo de Cristo en la unidad. El capítulo 17 de san Juan recoge la oración sacerdotal de Jesús pronunciada en la última cena y nos recuerda el gran deseo de Jesús de que sus discípulos sean uno.
¿Busco ser vínculo de comunión o a menudo soy más pronto a generar conflicto divisores?
2. Catequesis (Juzgar)
El 18 de enero de todos los años la Iglesia nos invita a orar por la unidad de los cristianos en un octavario, esta iniciativa nace fruto del movimiento ecuménico que tuvo un importante impulso a inicios de siglo XX: en 1902 el patriarca de Constantinopla, Joanquín III através de una carta invitaba a rezar por la unión de los creyentes en Cristo; el reverendo Paul Wattson en estados unidos instituyó y celebró por primera vez un octavario de oración por la unidad del 18 al 25 de enero en Nueva York en 1908; como Iglesia católica es emblamático como las iniciativas sobre ecumenismo que se venían abriendo camino como las predicaciones de fray Yves Congar o.p. en Francia, se condensan en 1964, en el Concilio Vaticano II con el decreto “Unitatis Redintegratio” y el encuentro entre el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I para rezar la oración de Jesús para que todos sean “uno”.
Desde 1968 se ha publica un escrito para ayudar a la oración común en estos días por parte de la “Comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias” y por el “Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristiano”. El de este año fue elaborado por cristianos de diferentes denominaciones en Burkinafaso y lleva como título “Amar a Dios y amar al prójimo”.
Para comprender qué es el movimiento ecúmenico recordemos la definición que nos dieron los Padres del Concilio Vaticano II: «Por «movimiento ecuménico» se entiende el conjunto de actividades y de empresas que, conforme a las distintas necesidades de la Iglesia y a las circunstancias de los tiempos, se suscitan y se ordenan a favorecer la unidad de los cristianos.» (UR 4)
Algunos principios que el Concilio Vaticano II nos dio para tener en cuenta en esta materia son:
Unidad y Unicidad de la Iglesia
- La voluntad divina de la unidad del género humano por la regeneración obrada en Cristo Jesús es imagen de la Unidad Trinitaria: «Que todos sean uno, como Tú, Padre, estás en mi y yo en tí, para que también ellos sean en nosotros, y el mundo crea que Tú me has enviado» (Jn 17, 21-22).
- «El Espíritu Santo que habita en los creyentes, y llena y gobierna toda la Iglesia, efectúa esa admirable unión de los fieles y los congrega tan íntimamente a todos en Cristo, que El mismo es el principio de la unidad de la Iglesia. El realiza la distribución de las gracias y de los ministerios, enriqueciendo a la Iglesia de Jesucristo con la variedad de dones «para la perfección consumada de los santosen orden a la obra del ministerio y a la edificación del Cuerpo de Cristo».» (UR 2)
- «Jesucristo quiere que su pueblo se desarrolle por medio de la fiel predicación del Evangelio, y la administración de los sacramentos, y por el gobierno en el amor, efectuado todo ello por los Apóstoles y sus sucesores, es decir, por los Obispos con su cabeza, el sucesor de Pedro, obrando el Espíritu Santo; y realiza su comunión en la unidad, en la profesión de una sola fe, en la común celebración del culto divino, y en la concordia fraterna de la familia de Dios.» (UR 2)
Sobre la relación con los hermanos separados:
- Las divisiones existen, y no sin responsabilidad de las partes implicadas, hablando de los hermanos separados afirma el Concilio: «los que ahora nacen y se nutren de la fe de Jesucristo dentro de esas comunidades no pueden ser tenidos como responsables del pecado de la separación, y la Iglesia católica los abraza con fraterno respeto y amor; puesto que quienes creen en Cristo y recibieron el bautismo debidamente, quedan constituidos en alguna comunión, aunque no sea perfecta, con la Iglesia católica. » (UR 3)
- «De entre el conjunto de elementos o bienes con que la Iglesia se edifica y vive, algunos, o mejor, muchísimos y muy importantes pueden encontrarse fuera del recinto visible de la Iglesia católica: la Palabra de Dios escrita, la vida de la gracia, la fe, la esperanza y la caridad, y algunos dones interiores del Espíritu Santo y elementos visibles; todo esto, que proviene de Cristo y a El conduce, pertenece por derecho a la única Iglesia de Cristo.» (UR 3) por ello no están desprovistas de sentido y valor de cara a la salvación. «El Espíritu de Cristo se sirve de estas Iglesias y comunidades eclesiales como medios de salvación cuya fuerza viene de la plenitud de gracia y de verdad que Cristo ha confiado a la Iglesia católica. Todos estos bienes provienen de Cristo y conducen a Él (cf UR 3) y de por sí impelen a «la unidad católica»» (Catecismo de la Iglesia Católica n. 819)
La práctica del ecumenismo
Antes de hablar de tres elementos para vivirlo, recordemos que hay tres puntos de división a nivel histórico: la primera fue posterior a los Concilios de Éfeso (Iglesia asiria de oriente) y Calcedonia (Coptos y Armenios); hacia el siglo X fue el cisma de oriente entre los patriarca orientales (ortodoxos) y la sede de Roma (occidente); y hacia el siglo XVI el cisma de occidente que dio origen por ejemplo al luteranismo y anglicanismo pero del cual reconocemos surgen nuevas, varias y numerosas escisiones posteriores. Asimismo es un hecho que tampoco todas las denominaciones cristianas participan de las iniciativas de diálogo pero «Aunque todavía no es universal el movimiento ecuménico y el deseo de armonía con la Iglesia católica, abrigamos, no obstante, la esperanza de que este sentimiento ecuménico y el mutuo aprecio irán imponiéndose poco a poco en todos. » (UR 20)
¿Como se realiza el camino ecuménico en concreto? El decreto conciliar habla de algunos elementos:
En primer lugar nos invita a «eliminar palabras, juicios y actos que no sean conformes, según justicia y verdad, a la condición de los hermanos separados, y que, por tanto, pueden hacer más difíciles las mutuas relaciones en ellos» (UR 4) en este sentido podríamos hacer eco de las palabras de san Pablo “Evita las discusiones necias e insustanciales, pues ya se sabe que degeneran en peleas. Y no es propio de uno que sirve al Señor pelearse, sino ser amable con todos, hábil para enseñar, paciente” (1 Tim 2, 23-24)
En segundo lugar se invita al « «el diálogo» entablado entre peritos y técnicos en reuniones de cristianos de las diversas Iglesias o comunidades, y celebradas en espíritu religioso. En este diálogo expone cada uno, por su parte, con toda profundidad la doctrina de su comunión, presentado claramente los caracteres de la misma. Por medio de este diálogo, todos adquieren un conocimiento más auténtico y un aprecio más justo de la doctrina y de la vida de cada comunión» (UR 4). Se trata de la profundización de la compresión que se tiene de la fe y de sus expresiones de cara al conocimiento de la Verdad del Evangelio que es uno. “El objetivo del diálogo ecuménico e interreligioso, diferentes obviamente por su naturaleza y finalidad respectivas, es la búsqueda y la profundización de la Verdad» (Benedicto 16, 14 de septiembre de 2008) esto previene de caer en el relativismo. Esto se ha visto evidenciado por ejemplo en las declaraciones conjuntas con la Comunión Anglicana sobre «El don de la autoridad» (1999) y «María: gracia y esperanza en Cristo» (2005). Y con la Federación Luterana “Sobre la justificación” (1999)
En tercer lugar «las diversas comuniones consiguen una más amplia colaboración en todas las obligaciones exigidas por toda conciencia cristiana en orden al bien común y, en cuanto es posible, participan en la oración unánime. Todos, finalmente, examinan su fidelidad a la voluntad de Cristo con relación a la Iglesia y, como es debido, emprenden animosos la obra de renovación y de reforma.» (UR 4) es decir que en la vivencia de la fe también se manifiesta el anhelo de unidad, es a esto a lo que se ha llamado el ecumenismo espiritual, que expresa en la búsqueda de la conversión y anhelo de santidad así como en las oraciones públicas y privadas que se realizan, asimismo se tiene en cuenta la colaboración de los cristianos en diferentes iniciativas en el servicio a la humanidad entera en aras al bien común, un ejemplo podría ser el apoyo de iniciativas provida, la de defensa al matrimonio y la familia, la creación de espacios comunitarios de recreación para el sano esparcimiento de niños y niñas etc.
El ecumenismo aspira al don de la unidad, que justamente porque “don” es algo que no proviene de meras estrategias y diálogos, estos son una manifestación de la disponiblidad para acoger el don cuando el Señor lo quiera. «»La preocupación por el restablecimiento de la unión atañe a la Iglesia entera, tanto a los fieles como a los pastores» (cf UR 5). Pero hay que ser «conocedor de que este santo propósito de reconciliar a todos los cristianos en la unidad de la una y única Iglesia de Jesucristo excede las fuerzas y la capacidad humana». Por eso hay que poner toda la esperanza «en la oración de Cristo por la Iglesia, en el amor del Padre para con nosotros, y en el poder del Espíritu Santo (UR 24).» (Catecismo de la Iglesia Católica n. 822)
Benedicto XVI lo expresaba así “es evidente que esta unidad no la podemos alcanzar únicamente con nuestras estrategias, con el diálogo y con todo lo que hacemos, aunque sea muy necesario. Lo que podemos hacer es ofrecer nuestra disponibilidad y nuestro deseo de acoger esta unidad cuando el Señor nos la conceda. Este es el sentido de la oración: abrir nuestro corazón, crear en nosotros esta disponibilidad que abre el camino a Cristo. En la liturgia de la Iglesia antigua, después de la homilía del obispo o del que presidía la celebración, el celebrante principal decía: «Conversi ad Dominum«. A continuación, él mismo y todos se levantaban y se volvían hacia Oriente. Todos querían mirar hacia Cristo. Sólo convertidos, sólo con esta conversión a Cristo, con esta mirada común dirigida a Cristo, podemos encontrar el don de la unidad.” (23 de enero de 2008)
3. Edificación espiritual (Actuar)
¿Qué conocía sobre el ecumenismo?
¿Cómo busco ser vínculo de comunión en casa o con mis vecinos? ¿cómo trato a quien piensa diferente?
¿Qué me comprometo a hacer como oración por la unidad de los cristianos esta semana?
Recemos juntos una oración que hizo el Papa Francisco pidiendo por la unidad de los cristianos en 2015
Te adoramos, Dios omnipotente, Hijo y Espíritu Santo, Padre:
Envíanos el Espíritu Santo que Jesús nos ha prometido,
Él nos guiará hacia la unidad,
Él es el que nos da el carisma,
que hace las diferencias en la Iglesia,
y también Él nos da la unidad.
Envíanos el Espíritu Santo.
Que nos enseñe todo lo que Jesús nos ha enseñado,
que nos dé la memoria de todo lo que Jesús ha dicho.
Jesús, Señor, Tú has pedido para todos nosotros la gracia de la unidad,
Señor, esta Iglesia que es tuya, no es nuestra,
la historia nos ha dividido…
Jesús, ayúdanos a ir por el camino de la unidad o
por el camino de esta unidad reconciliada,
Señor, Tú siempre has hecho todo lo que has prometido,
danos la unidad de todos los cristianos,
Amén.