Las palabras del Señor son espíritu y vida

Homilía – III Dominto TO – Ciclo C

• Ne 8, 2-4a. 5-6. 8-10. Leían el libro de la Ley, explicando el sentido. 
• Sal 18. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. 
• 1Co 12, 12-30. Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro. 
• Lc 1, 1-4; 4, 14-21. Hoy se ha cumplido esta Escritura


Cuando meditamos la palabra que el Señor nos da este domingo, escuchamos a Jesús proclamar que ha venido para anunciar «el año de gracia del Señor». Vemos los signos concretos de este tiempo: se anuncia la buena nueva para los pobres, la libertad para los cautivos, la vista para los ciegos y la liberación para los oprimidos. ¿Cuándo sucede esto? Ese tiempo es hoy, porque Jesús, la Palabra de Dios hecha carne, habita y obra entre nosotros.

Cada vez que meditamos las Escrituras, nos acercamos al «hoy» de Dios. A través de ellas, encontramos luz, liberación, purificación y transformación. Nos ofrecen una nueva visión de nuestra realidad, proporcionando sabiduría, consuelo y fortaleza para vivir auténticamente como cristianos. En ellas, descubrimos criterios y ejemplos para alcanzar la plenitud de nuestro ser en Jesucristo.

Hoy celebramos el Domingo de la Palabra de Dios; con esta celebración, el Papa nos recuerda la importancia que tiene en nuestras vidas. La Iglesia nos invita a crecer en nuestra familiaridad con el texto sagrado, a interiorizarlo mediante la oración y a vivirlo. No basta con solo conocer el texto; hay que meditarlo, saborearlo y hacer de él una experiencia viva. Y al hacerlo, debemos compartirlo. De la lectura a la meditación, de la meditación al gozo, del gozo a la vida, y de la vida a la predicación. Así pasamos de conocer a Dios a ser sus amigos, y como amigos, buscamos llevar a otros a disfrutar de su amor.

¡Qué hermoso es escuchar su voz cada domingo en la santa Misa! Pero, ¿no sería aún más hermoso si nos preparáramos en casa, quizás leyendo las lecturas o escuchando una pequeña reflexión antes de salir? Podemos experimentar la voz de Dios en nuestra vida diaria si apartamos tiempo para encontrarnos con Él en su Palabra. Hoy día, tenemos muchos medios accesibles: desde la Biblia misma, misales trimestrales hasta aplicaciones que muchos jóvenes conocen.

Dios viene a nuestro encuentro, Jesús entra en nuestra vida no solo para entusiasmarnos, sino para transformar nuestra historia en una verdadera historia de salvación. Estamos en 2025, un año jubilar, un año de gracia. Aprovechemos para entrar intencionalmente en contacto con las Escrituras y descubramos cómo Jesús sigue hablándonos.

¿Quién sabe? Tal vez hoy sientas el impulso de hacer un buen examen de conciencia y confesarte. Quizás su voz toque tu corazón, invitándote a valorar más la santa Misa dominical y el encuentro con Él en la comunión. ¿Podría estarte diciendo hoy «ánimo, no temas, vuelve a casa»? ¿Quizás te está exhortando a una conversión en algún aspecto concreto de tu vida? O quién sabe, hoy alguien podría descubrir que está destinado a algo más. ¿Por qué no unirte a alguna comunidad o grupo? ¿Por qué no perdonar a alguien con quien has estado enojado por mucho tiempo?

Incluso, la Palabra en este día podría estar invitando a algún joven a soltar amarras para seguirlo en el sacerdocio, convirtiéndose en anunciador de buenas nuevas, consolador de los afligidos y liberador de los cautivos. Esta es la misión del sacerdote: orar por su pueblo, perdonar los pecados del contrito de corazón, ungir a los enfermos, escuchar y aconsejar a los afligidos, ofrecer consuelo a los que sufren e impulsar a todos a dar lo mejor de sí, aspirando a promover una vida de santidad.

Queridos hermanos, Jesús viene a nuestra vida hoy, nos habla al corazón. Escuchemos su voz y recordemos que sus palabras son espíritu y vida.