Día 17 – Jeremías: el profeta de un corazón herido

Introducción

Jeremías fue llamado desde su juventud para anunciar la Palabra de Dios en tiempos de crisis. Su vida estuvo marcada por la incomprensión, la persecución y el dolor, pero también por una profunda intimidad con el Señor. Su mensaje nos recuerda que la verdadera fidelidad exige valentía y confianza total en Dios.

“Antes de formarte en el seno te conocía, antes de que salieras del vientre te consagré” (Jer 1,5).

¿Qué nos dice la Sagrada Escritura?

Jeremías nació en Anatot, de una familia sacerdotal. Siendo aún muy joven, Dios lo llamó para ser profeta de las naciones, asegurándole: “No temas, porque yo estoy contigo para librarte” (Jer 1,8). Su misión fue dura: anunciar la inminente ruina de Jerusalén por la infidelidad del pueblo y denunciar la falsa seguridad puesta en el templo y en las alianzas políticas. Por ello sufrió rechazo, burlas, cárceles y amenazas de muerte (Jer 20,7-10). Sin embargo, no dejó de proclamar la verdad, incluso cuando su corazón se sentía desgarrado. Jeremías es también el profeta de la esperanza: anunció la nueva alianza escrita en los corazones (Jer 31,31-34), donde Dios perdonará los pecados y será el Dios de su pueblo para siempre.

¿Qué lecciones podemos sacar?

a) Cristológicas

Los sufrimientos del profeta anuncian los de Cristo, perseguido y rechazado por anunciar la verdad. La nueva alianza de la que habla Jeremías se cumple en la sangre de Cristo derramada en la cruz, que renueva y transforma los corazones. Jeremías prefigura a Jesús, cuya fidelidad hasta la muerte nos revela el amor eterno del Padre.

b) Moral-espiritual

La experiencia de Jeremías nos muestra que seguir la vocación de Dios no siempre trae aplausos ni éxitos humanos, sino a menudo sufrimientos y contradicciones. Sin embargo, su fidelidad nos invita a mantenernos firmes aun cuando nos sintamos incomprendidos o desanimados. El profeta experimenta que la Palabra de Dios es como fuego ardiente en su corazón (Jer 20,9), y esa misma fuerza debe animar nuestra fe en medio de las pruebas.

“Cristo te pide que, sin descuidar la prudencia y el respeto, no tengas vergüenza de reconocer tu amistad con él. Te pide que te atrevas a contar a los otros que te hace bien haberlo encontrado: «Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo» (Mt 10, 32). Pero para el corazón amante no es una obligación, es una necesidad difícil de contener: «¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!» (1Co 9, 16); «había en mi corazón como un fuego abrasador, encerrado en mis huesos: me esforzaba por contenerlo, pero no podía» (Jr 20, 9)”

(Papa Francisco, Dilexit Nos, n.11)

c)Doctrina social

Jeremías denunció las injusticias de su tiempo: la opresión de los débiles, la falsedad de los poderosos, la corrupción de sacerdotes y reyes. Su palabra nos recuerda que la fidelidad a Dios implica defender la verdad, aunque sea incómodo o impopular. En un mundo marcado por la mentira y la injusticia, los cristianos estamos llamados a ser voces proféticas que proclamen con valentía la verdad del Evangelio. “Así dice el Señor: practiquen el derecho y la justicia, libren al oprimido de la mano del opresor” (Jer 22,3).

Cita clave

“Antes de formarte en el seno te conocía” (Jer 1,5).

Oración

Señor Jesús, Tú eres la plenitud de la nueva alianza. Haz que tu Palabra arda en nuestro corazón como en Jeremías, y danos valor para anunciar la verdad con fidelidad y amor, incluso en medio de la incomprensión. Amén.

IMG: «Jeremías» de Miguel Ángel