Día 26 – María Magdalena: testigo del Resucitado

Introducción

María Magdalena es una de las mujeres más destacadas del Nuevo Testamento. Liberada por Jesús de siete demonios (Lc 8,2), se convirtió en discípula fiel, siguiéndolo hasta el Calvario y siendo la primera en anunciar que el Señor había resucitado. “María Magdalena fue y anunció a los discípulos: ‘¡He visto al Señor!’” (Jn 20,18).

¿Qué nos dice la Sagrada Escritura?

María Magdalena provenía de Magdala, en Galilea. Los evangelios la presentan como una mujer curada por Jesús y que, desde entonces, formó parte del grupo que lo acompañaba, sirviendo con sus bienes (Lc 8,1-3). Estuvo presente en la crucifixión, permaneciendo al pie de la cruz cuando muchos discípulos huyeron. En la mañana del primer día de la semana, fue al sepulcro, encontró la piedra removida y corrió a avisar a los apóstoles. Más tarde, en el jardín, lloraba desconsolada hasta que Jesús resucitado la llamó por su nombre: “¡María!” (Jn 20,16). Ella lo reconoció y recibió la misión de anunciar la Resurrección a los discípulos, por lo cual ha sido llamada “apóstol de los apóstoles”.

¿Qué lecciones podemos sacar?

a) Cristológicas

En María Magdalena se revela la fuerza del encuentro con Cristo Salvador. Su liberación de los demonios anticipa la victoria pascual de Jesús sobre el pecado y la muerte. En ella se cumple lo que Cristo ha venido a realizar: sanar, restaurar y abrir un camino nuevo de vida. Su testimonio pascual nos muestra a Jesús como el Señor de la vida, el que llama a cada uno por su nombre y nos confía la misión de anunciar su victoria.

b) Moral-espiritual

María Magdalena es modelo de amor perseverante y de fe que no se rinde ante la oscuridad. Nos enseña que, aunque experimentemos noches de llanto y vacío, Jesús se acerca y pronuncia nuestro nombre. Su ejemplo nos invita a no abandonar la oración ni el seguimiento de Cristo, incluso cuando parece ausente, y a vivir una relación personal y confiada con Él. El corazón que ama con fidelidad termina encontrando la alegría del Resucitado.

“El Evangelio de Juan narra de su encuentro con Jesús resucitado en una manera que nos hace reflexionar. Varias veces se repite que María se dio vuelta. ¡El Evangelista escoge bien las palabras! En lágrimas, María mira primero dentro el sepulcro, luego se voltea: el Resucitado no está en la parte de la muerte, sino en la parte de la vida. Puede ser intercambiado con una de las personas que encontramos cada día. Después, cuando escucha pronunciar su nombre, el Evangelio dice que nuevamente María se dio vuelta. Es así que crece su esperanza: ahora mira el sepulcro, pero no más como antes. Puede secar sus lágrimas, porque ha escuchado su nombre: solo su Maestro lo pronuncia así. Pareciera que el viejo mundo todavía estuviese, pero ya no está. Cuando sentimos que el Espíritu Santo actúa en nuestro corazón y sentimos que el Señor nos llama por nuestro nombre, sabemos distinguir la voz del Maestro.

Querido hermanos y hermanas, aprendamos de la esperanza de María Magdalena, que la tradición llamó “apóstola de los apóstoles”. En el nuevo mundo se entra convirtiéndose más de una vez. Nuestro camino es una constante invitación a cambiar de perspectiva. El Resucitado nos lleva a su mundo, paso a paso, con la condición que no pretendamos ya saber todo. Preguntémonos hoy: ¿sé voltearme a mirar las cosas diversamente? ¿Tengo el deseo de conversión?” (Papa Francisco, Audiencia Jubilar 01 de febrero de 2025)

c) Doctrina social

El papel de María Magdalena resalta la dignidad y misión de la mujer en la Iglesia. Jesús confió a ella el primer anuncio de la Resurrección, mostrando que en el Reino de Dios todos están llamados a ser testigos, sin distinción de género o condición. Su vida nos anima a valorar y promover el rol de la mujer en la vida comunitaria, pastoral y social, reconociendo que la Buena Noticia se transmite también con la fuerza del testimonio femenino.

Cita clave

“María Magdalena fue y anunció a los discípulos: ‘¡He visto al Señor!’” (Jn 20,18).

Oración

Señor Jesús, así como llamaste a María Magdalena por su nombre, llámanos también a nosotros y enciende en nuestro corazón un amor fiel y perseverante. Haz que, como ella, seamos testigos valientes de tu resurrección en medio del mundo. Amén.

IMG: «Aparición de Cristo a María Magdalena» de Juan de Flandes