El amor teologal requiere encarnarse en acciones concretas mediante la prudencia, virtud clave que guía decisiones hacia el bien, integrando conocimiento, experiencia y juicio correcto en la vida moral.
El amor teologal requiere encarnarse en acciones concretas mediante la prudencia, virtud clave que guía decisiones hacia el bien, integrando conocimiento, experiencia y juicio correcto en la vida moral.