La espiritualidad benedictina, según san Benito, transforma la vida en un diálogo constante con Dios, donde la oración es la forma misma de existir ante Él. En lugar de ofrecer métodos, su Regla fomenta un corazón disponible para la gracia divina.
La espiritualidad benedictina, según san Benito, transforma la vida en un diálogo constante con Dios, donde la oración es la forma misma de existir ante Él. En lugar de ofrecer métodos, su Regla fomenta un corazón disponible para la gracia divina.