El arte de pensar bien como fundamento de toda la vida intelectual Toda formación auténtica comienza por una pregunta decisiva: ¿sabemos pensar bien? No basta tener ideas, ni siquiera tener muchas ideas. La inteligencia humana necesita orden, claridad y rectitud en su ejercicio, de lo contrario corre el riesgo de confundirse, de mezclar lo verdadero…
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Visiones educativas románticas
La educación debe integrar razón, afectividad y autenticidad, respetando el desarrollo natural del niño y promoviendo su conexión con la naturaleza, el arte y la experiencia vital.
Fundamentos de la formación
La formación en la vida religiosa es crucial para el discernimiento vocacional, integrando aspectos humanos, espirituales e intelectuales. A través de un proceso que reconoce la historia personal de cada aspirante, se busca potenciar sus talentos y superar limitaciones. Además, se enfrenta a retos culturales que amenazan la vida comunitaria y la relación con Cristo, quien debe ser el corazón de la vocación.
Tratado de la Templanza
La templanza, última de las virtudes cardinales según Santo Tomás de Aquino, regula los placeres, permite disfrutar libremente sin excesos y prepara el alma para la contemplación y conexión con Dios, promoviendo una vida equilibrada.
Tratado de la Fortaleza
El capítulo analiza la virtud de la fortaleza según Santo Tomás, destacando su importancia en la vida moral, su relación con otras virtudes y su papel en la perseverancia ante adversidades cotidianas.
Sobre las virtudes sociales
El capítulo explora virtudes sociales según Tomás de Aquino: amistad, veracidad y afabilidad, destacando su papel fundamental en la vida comunitaria y el bienestar humano.
Tratado sobre la Justicia
La justicia, según Santo Tomás de Aquino, es una virtud que regula las relaciones humanas, fundamentada en la dignidad personal, y se manifiesta a través de la justicia conmutativa, legal y distributiva.
Tratado de la Prudencia
El amor teologal requiere encarnarse en acciones concretas mediante la prudencia, virtud clave que guía decisiones hacia el bien, integrando conocimiento, experiencia y juicio correcto en la vida moral.
Tratado de la Caridad
La caridad, según Santo Tomás, es el amor teologal que permite a los cristianos vivir más allá del amor humano, reflejando el amor de Dios, y es la esencia de la vida cristiana.
El tratado de la Fe
La fe, como virtud teologal, se distingue de la fe humana. Es un don divino que ilumina la inteligencia y transforma la vida, fundamentando la esperanza y la caridad en la vida cristiana.
Las virtudes teologales
Las virtudes teologales de fe, esperanza y caridad son esenciales en la vida cristiana, transformando al individuo y guiándolo hacia la unión con Dios mediante la gracia divina.
Virtud de la Caridad
La caridad es la virtud teologal suprema, un amor que une al hombre con Dios, trascendiendo el amor humano, y constituyendo la esencia de la vida cristiana y la moral.