Tratado de la Caridad

La caridad, según Santo Tomás, es el amor teologal que permite a los cristianos vivir más allá del amor humano, reflejando el amor de Dios, y es la esencia de la vida cristiana.

El tratado de la Fe

La fe, como virtud teologal, se distingue de la fe humana. Es un don divino que ilumina la inteligencia y transforma la vida, fundamentando la esperanza y la caridad en la vida cristiana.

Las virtudes teologales

Las virtudes teologales de fe, esperanza y caridad son esenciales en la vida cristiana, transformando al individuo y guiándolo hacia la unión con Dios mediante la gracia divina.

El Reino que nace en la cruz

El Evangelio de la solemnidad de Cristo Rey destaca la humildad del buen ladrón que, reconociendo sus faltas, confía en Cristo. El Reino se manifiesta a través de valores de justicia, paz y amor.

El “corazón” en la Sagrada Escritura

La Sagrada Escritura presenta el corazón como símbolo multifacético, representando la interioridad del ser humano, sus facultades, decisiones y la relación con la divinidad, enfatizando la importancia del amor de Dios.

Somos Piedras vivas

La fiesta de la Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán celebra la presencia de Dios entre su pueblo, recordando que cada iglesia es un templo espiritual y comunidad viva.

Orar por los difuntos

El 2 de noviembre, la Iglesia celebra la Conmemoración de los Fieles Difuntos, recordando con esperanza a los que han partido y apoyando su purificación en el amor divino.

Virtud de la Caridad

La caridad es la virtud teologal suprema, un amor que une al hombre con Dios, trascendiendo el amor humano, y constituyendo la esencia de la vida cristiana y la moral.