¿Quién es Él?

Jueves – VI semana TO – Año par

• St 2, 1-9. ¿Acaso no eligió Dios a los pobres? Vosotros, en cambio, habéis ultrajado al pobre.
• Sal 33. El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó.
• Mc 8, 27-33. Tú eres el Mesías. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho.

En este día queridos hermanos llegamos al culmen de un camino que san Marcos ha venido preparando, luego de obrar números prodigios, luego de ser cuestionado por los fariseos, luego de habernos anunciado la muerte del precursor del Señor, el Evangelista nos narra este pasaje precioso en el cual Jesús pregunta a sus apóstoles por su identidad qué dicen los demás, qué dicen ellos.

 

Todo el camino ha sido un continuo contemplar al divino redentor en Jesús, ha sido darse cuenta de los grandes signos mesiánicos que cumplía, ha sido encontrarse con Él cara a cara como el ciego de Bethsaida, Jesús progresivamente nos ha llevado de la mano para que le reconozcamos.

 

Ahora bien, al contemplar tu vida, al contemplar tu historia personal, qué contestarías al Señor, ¿has aprendido a ver la voluntad de Dios en tu historia? ¿reconoces tu vida como una historia de salvación en la cual se han manifestado las grandezas del Señor? ¿Quién es Jesús para ti?

 

Y si animados con gran fervor contestamos que Él es el Cristo, ¿estamos dispuestos a compartir su destino? ¿estamos dispuestos a caminar con Él hasta morir en cruz? ¿o pensamos todavía mundanamente buscando comodidades y seguridades terrenas?

 

San Francisco de Sales interpelado por esta pregunta escribía:

 

“-Él es Nuestro Salvador y Redentor: Ése es su nombre, pues Jesús quiere decir Salvador. Él nos ha rescatado con su Pasión y muerte. Se ha hecho compañero de nuestra miseria para luego hacernos compañeros de su gloria. Te ruego, Teótimo, que te fijes con cuánto ardor desea Dios que seamos suyos. La Redención ha sido tan copiosa y abundante que nadie ya puede dudar de la misericordia divina
-Nuestro Médico: El excelente Médico de todas nuestras enfermedades. Venid a Mí, nos dice, y seréis curados. Y para el divino Médico es como un honor que le busquen los enfermos, sobre todo si sus enfermedades son incurables.
-Nuestro Maestro: Es el que el Padre ha enviado para enseñarnos lo que tenemos que hacer y desde entonces, debemos ajustar nuestra voluntad a la suya, quedándonos a la espera y en sencilla disposición de recibir todo con amor, sin otro deseo ni pretensión que darle gusto.
-Nuestro Amigo: Aprended de Él lo que tenéis que hacer y no hagáis nada sin su consejo, porque Él es el Amigo fiel que os conducirá y dirigirá y tendrá cuidado de vosotros, como de todo corazón se lo suplico.
-Nuestro Guía: Nos lleva de la mano; estrechádsela fuerte y caminad gozosos. Si os entra miedo, no temáis: vais con Jesús. Él os ayudará y cuando no podáis seguir, Él os llevará en sus brazos. Dios quiera que no nos fijemos mucho en las condiciones del camino sino que tengamos los ojos fijos en Aquel que nos conduce.
Y por fin, nuestro Modelo en todo, y nuestro Dios por los siglos de los siglos.”

 

Roguemos al Señor nos conceda la gracia de saber descubrir nuestra historia a la luz de la suya, para que asumiéndolo como nuestro Señor y redentor sepamos confesarlo con la alegría de la fe.

IMG: Pintura de Guido Reni