El Concilio de Nicea (325) marcó el inicio de la Edad de Oro de la Patrística, destacando a san Gregorio de Nisa y su oposición al arrianismo, combinando fe y razón en la teología cristiana.
El Concilio de Nicea (325) marcó el inicio de la Edad de Oro de la Patrística, destacando a san Gregorio de Nisa y su oposición al arrianismo, combinando fe y razón en la teología cristiana.