San Agustín desarrolló una teología natural que integra su cosmología, antropología y filosofía de la historia, destacando la virtud como «orden en el amor» y la importancia de la gracia para restaurar el libre albedrío.
San Agustín desarrolló una teología natural que integra su cosmología, antropología y filosofía de la historia, destacando la virtud como «orden en el amor» y la importancia de la gracia para restaurar el libre albedrío.