Sabiduría y generosidad

Lunes – XXXIV semana del tiempo ordinario – Año impar

Dn 1, 1-6. 8-20; Salmo: Dn 3, 52-56; †Lc 21, 1-4.

Comenzamos la última semana del año litúrgico con la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, con ella durante estos días meditaremos el libro del profeta Daniel, hoy lunes se nos presenta el origen de este profeta, es un joven que fue hecho cautivo durante el destierro en Babilonia, en él se verán las características del hombre fiel a Dios a pesar de las circunstancias adversas y la sabiduría sobrenatural con la cual es capaz de leer las realidades que le circundan bajo la luz del Creador.

El rechazar comer un tipo de comida para un israelita justo no era sólo un mero cumplimiento externo de la ley, sino era el modo en que entraba en comunión con Dios, era prueba de la fidelidad de su conducta, pues reconoce que en la obediencia está la bendición.

Una última observación acerca de este pasaje es ver como Daniel también es un ejemplo de un hombre que sabe combinar su función en la corte, su trabajo podríamos decir y su fe, sin renegarla o traicionarla, no obstante las condiciones duras en las que se encontraba, e incluso aprovechará su posición para realizar grandes bienes (por ej. El caso de Susana).

«Obsérvese que Dios concedió a estos jóvenes santos la ciencia e inteligencia de los escritos profanos en todo tipo de letras y “sabiduría”…para que comprendieran todo lo que leían y pudieran juzgar la ciencia caldea gracias a ayuda del espíritu de Dios. Además, con respecto a los otros tres jóvenes, Daniel destacaba por discernir con sagacidad las visiones y los sueños por medio de los cuales se manifiesta el futuro a través de ciertos símbolos y enigmas, de tal forma que podía ver con los ojos del alma lo que los demás percibían sólo bajo apariencia de sombras»

San Jerónimo, Comentarios a Daniel 1, 17

La confianza en el Altísimo también nos es expresada en el gesto de la viuda que nos presenta el Evangelio, merece incluso la alabanza de Jesús, pues la generosidad de su oferta, no está en la cantidad de lo que ofrece, sino en el acto de confianza que manifiesta el abandono total en la Divina Providencia, es una mujer que dio Dios lo que es de Dios.

“El Señor no mira la cantidad que se le ofrece, sino el afecto con que se le ofrece. No está la limosna en dar poco de lo mucho que se tiene, sino en hacer lo que aquella viuda, que dio todo lo que tenía”

San Juan Crisóstomo, In Hebraeos 1, 4.

Roguemos al Señor nos conceda la gracia de ser fieles a su voluntad descubriendo en su Palabra nuestra sabiduría y que conociéndole le amemos cada día más dando frutos de generosidad