Ungidos y redimidos

I semana – Tiempo ordinario- Año Par

1s 9, 1-4.17-19. 10,1; Sal 20; +Mc 2, 13-17

La unción que realiza el profeta Samuel sobre Saúl nos muestra el punto de partida de la monarquía en Israel, el Señor elige a quien habría de desempeñar tal función, la cual sería confirmada más tarde en una asamblea del pueblo. Los acontecimiento que rodean el surgimiento de la figura de Saul ponen de relievo como el ejercicio de su Gobierno divino en este mundo (lo cual se llama Providencia) y conduce hacia Sí a aquellos que ha llamará a desarrollar una misión particular.

De aquí en adelante los reyes del Pueblo comenzarán, siempre que obren según la voluntad de Dios, a ser imagen de Jesucristo. De hecho, la palabra «Cristo» quiere decir «Ungido» por lo que cristianos también podría decirse que equivale a decir «ungidos» por el Señor. Este gesto tiene un significado muy particular porque en la vida de la Iglesia los cristianos somos ungidos en primer lugar en el Sacramento Bautismo, antes del sacramento en sí, luego del llamado exorcismo, como señal de fortificación cuando se impone el Oleo de los Catecumenos, y después que ha pasado por las aguas benditas del sacramento, con el Santo Crisma como señal de su pertenencia al Pueblo de Dios como sacerdote, profeta y rey; en segundo lugar en el sacramento de la Confirmación como señal del don del Espíritu Santo; y en tercer lugar, en el sacramento de la Unción de los enfermos, como signo de la salvación y conforto en la enfermedad.

Los cristianos hemos sido ungidos como reyes, pues através de nosotros el Reinado de Dios está llamado a extenderse en el mundo. Por eso en el Padre Nuestro decimos, «venga tu Reino, hágase Tu voluntad…. «, pues siempre que hacemos la voluntad del Padre como la hizo Jesús, su reinado se extiende, somos partícipes del Gobierno de Dios en el mundo, colaboramos con Él cuando actuamos conforme a su Gracia.

Y vemos que el anuncio de este Reino de Dios debe llegar a todos los hombres, eso era lo que hizo Jesús cuando llamó a seguirle a Levi (que es el mismo Mateo) eso fue lo que hizo sentándose a la mesa con los pecadores. El evangelio nos dice como pasaba llamando a la conversión, ¿no sería esa la razón por la que se sentó a comer con ellos?

Las actitudes farisaicas son un peligro para todo cristiano, el mejor modo de combatirla es recordar se dónde nos has a sacado Dios, considerar nuestro pecado antes que el del otro, lo cual no significa que no practicaremos la correción fraterna si sabemos que nuestro hermano nos escuchará, sino que sobretodo haciendo presente el recuerdo de la misericordia que brota del Corazón Sacratisimo de Jesús con la cual hemos sido purificados en el Bautismo y en el sacramento de la Reconciliación, podremos hacerla presente a nuestros hermanos.

San Juan de Ávila citando a uno de los Santos Padres nos advierte que «la verdadera santidad es compadecerse de los pecados, la falsa indignarse contra ellos» por ello ante todo la caridad.

Roguemos al Señor nos concesa la gracia de vivir en plenitud la Unción de la cual hemos sido hechos partícipes en Jesús para que su Reino se extienda a todas las realidades en las que nos movemos.

Nota: la imagen es «la vocación de san Mateo», pintura de Caravaggio