Cristificación

Lunes – VI semana del Tiempo de Pascua

En el Discurso de despedida de Jesús que venimos meditando desde hace días, nos es patente como numerosas veces advierte a sus discípulos acerca de las persecuciones que habrían de venirse sobre ellos al ser sus seguidores, el cristiano de este modo no solamente conoce a Cristo, no sólo lo va tras sus pasos, sino que habrá de imitarlo, y es que en esta relación de amistad con el Señor, cada uno de nosotros irá reproduciendo en sí los misterios de su vida, incluyendo aquellos que implican el dolor y sufrimiento para la salvación de la humanidad. Esta imitación de Cristo, es fruto del amor, lo decía san Juan de la Cruz, el amor produce semejanza entre el que ama y lo amado.

Basta ver cómo las personas cuando comienzan una relación de amistad, van asumiendo poco a poco, actitudes, expresiones hasta gestos de aquellos que son sus amigos, pues en el caso de nuestra relación con Jesús no habría de ser diferente, hemos de asumir su modo de vivir, de pensar y de sentir, hasta que digamos con san Pablo “ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí” a esto es a lo que la tradición cristiana ha venido a llamar nuestra “configuración con Cristo”, toda nuestra vida como peregrinos al cielo ha de ser una continua “cristificación”, este es un proceso que el Espíritu Santo va realizando en nosotros conforme nos vamos dejando llenar de su gracia a través de la oración, la lectura de la Palabra, la frecuencia de los sacramentos, el discernimiento espiritual y la práctica de las virtudes.

Las persecuciones para nosotros no son una opción, son un signo frente al mundo, de la radicalidad, de la profundidad y de la intensidad de nuestra respuesta a la llamada del Señor. El Espíritu Santo en medio de las situaciones más variadas nos hará testigos de Cristo, y a través de nosotros manifestará sus testimonio en favor del Señor.

Esta es la experiencia de los misioneros de la Iglesia, esto es lo que vivió san Pablo cuando en sus numerosos viajes anunciaba al Señor, es el Espíritu Santo quien hace crecer a la Iglesia y a cada uno de los cristianos, es él que obra y nos lleva por diferentes rumbos para que ahí nosotros demos gloria al Señor y anunciemos su presencia en medio de un mundo que muchas veces quiere ser indiferente. ¿Cuántos estarán esperando que alguien les anuncie el Evangelio? ¿quién sabe si así como Pablo encontró a Lidia nosotros habremos de encontrar a tantos hermanos? ¿quién sabe si detrás de esa dificultad a la que tenemos que hacer frente se encuentra la salvación de alguien? ¿quién sabe si al abrirnos al don de Dios estaremos abriendo el paso para que otros también puedan hacer experiencia de lo mismo?

“Oremos, por tanto, a Dios, para que abra el corazón, pues abre los corazones bien dispuestos; es propio de Él ver también lo escondido de los corazones…«Para que comprendiese lo que Pablo decía». La acción de abrir es característica de Dios, mientras que comprender es propio de aquella mujer; por lo tanto se trataba de algo divino y humano” San Juan Crisóstomo

Que el Señor nos conceda la gracia en este día de dejarnos conducir por su Santo Espíritu, para que podamos reproducir los misterios de su vida en la nuestra y convertirnos así en testigos de su amor.

IMG: «Jesús es acusado por los Fariseos» de Duccio (1308-1311)