San Justino, testigo de la Verdad

Los Hechos de los apóstoles parece hacer un paréntesis de la vida de san Pablo para hablarnos de Apolo, otro de aquellos discípulos de la primera hora, que buscaron cumplir el mandato misionero del Señor, se le caracteriza como un hombre “elocuente” y “conocedor de las Escrituras”, estos primeros misioneros de la fe cristiana, no se oponías los unos a los otros, ni buscaban pescar en pescera como se dice popularmente, ganar adeptos dentro de aquellos que ya otro había evangelizado, antes bien, ellos buscaron trabajar en común y ayudarse a progresar en la fe, tal como vemos que hacen Priscila y Aquila.

Incluso, ya que Apolo era tan elocuente muchos le siguieron y quisieron oponer su figura a la de Pablo, sin embargo vemos en una de sus cartas, como antes que hablar mal del otro para ganar adeptos para sí, busca iluminar como ellos son meros “servidores” de Cristo.

Una de las grandes características de la fe de estos primeros misioneros que debemos siempre mantener presente entre nosotros es el primado de la comunión en la fe, nunca traicionan los ideales que se encuentran cimentados en al roca de Cristo, sino que hacen de ellos su punto común de partida y de fin. Todo se trabaja para que Cristo sea conocido, amado y servido.

Lo mismo vemos en el santo al cual conmemoramos hoy, san Justino mártir, quien será uno de los grandes expositores de la fe cristiana al mundo pagano. Tradicionalmente se le conoce como uno de los padres apologistas, los cuales se caracterizaron por dos cosas: primero, defender la fe de los ataques de los judíos y paganos; y segundo, proponerla a los hombres de su época en categorías comprensibles a su época.

A lo largo de su vida busco el conocimiento de la verdad, conoció diversas escuelas filosóficas, pero en ninguna encontró camino, sin embargo cuando conoció la fe cristiana encontró en ella la verdadera religió diría él, la verdadera filosofía, encontró la verdad, y por ende el modo en que el hombre debe vivir. Relata el mismo en una de sus obras el punto de inflexión en su conversión, un día vio un anciano mientras caminaba por la playa mientras meditaba acerca del conocimiento de la verdad, este hombre le dijo: “»Tú reza ante todo para que se te abran las puertas de la luz, pues nadie puede ver ni comprender, si Dios y su Cristo no le conceden comprender»”

San Justino vio en los profetas del Antiguo Testamento una preparación a la revelación que Dios nos hiciera en Jesucristo, además aplico este mismo concepto de “preparación” para hablar de la filosofía griega pues dice que en ella hay como “semillas de verdad” las cuáles tienden a germinar y crecer en Jesucristo, pues si en realidad toda la filosofía busca el conocimiento de la Verdad, en Cristo encontramos a la Verdad hecha carne.

Y aunque valoró el aspecto positivo de la filosofía griega antigua fue un crítico frente a la religió pagana, que lejos de acercar a Dios y la verdad sobre él, caía en el costumbrismo de moda, reducir el trato con Dios al mero cumplimientos de ceremonias, convenciones y costumbres. Frente a esto supo presentar la fe cristiana como el camino en la Verdad que es Cristo.

San Justino es un ejemplo de un hombre que busco entrar en relación su época, sabiendo aprovechar lo positivo que encontró en ella, purificándolo y elevándolo a la luz de la fe, sin dejarse arrastrar por las modas del momento, como fuesen las religiones míticas de los paganos. En una época de gran relativismo religioso y cultural, nos conviene recordar a estos grandes hombres que sin dejar de entrar en diálogo con su entorno supieron aprovecharlo para hacer crecer la fe sin traicionarla.

«Sentí que se encendía un fuego en mi alma y se apoderaba de mí el amor a los profetas y a aquellos hombres que son amigos de Cristo, y reflexionando conmigo mismo sobre los razonamientos del anciano (con quien había conversado provocando su conversión), hallé que ésta sola es la filosofía segura y provechosa. De este modo, pues, y por estos motivos soy yo filósofo, y quisiera que todos los hombres, poniendo el mismo fervor que yo, siguieran las doctrinas del Salvador.

Pues hay en ellas un no sé qué de temible y son capaces de conmover a los que se apartan del recto camino, a la par que, para quienes las meditan, se convierten en dulcísimo descanso

Ahora bien, si tú también te preocupas algo de ti mismo y aspiras a tu salvación y tienes confianza en Dios, como a hombre que no es ajeno a estas cosas, te es posible alcanzar la felicidad, reconociendo a Cristo e iniciándote en sus misterios.”

San Justino, Diálogo con Trifón

Que el Señor nos conceda la gracia de ser verdadero misioneros que vayan y le anuncien a los hombres de nuestra sociedad de hoy en día, sabiendo plantear la fe cristiana a los nuestros, viviendo en fidelidad a lo que la Iglesia nos ha transmitido a lo largo de los siglos. Amén.