«Así pues, al seguir al Señor renunciaron a todo lo que hubieran podido desear si no le hubiesen seguido. Que nadie, pues, incluso el que ve que algunos han renunciado a grandes riquezas, no diga para sí mismo: «Mucho quisiera yo imitarles en su menosprecio de este mundo, pero no he dejado nada ». Abandonáis mucho, hermanos míos, si renunciáis a los deseos terrestres. Y el Señor se contenta con nuestros bienes exteriores, por mínimos que sean. Porque, en efecto, lo que él aprecia es el corazón y no los bienes; pone más atención en las disposiciones que acompañan a la ofrenda que le hacemos, que a la misma ofrenda.»
San Gregorio Magno
Categoría: Meditaciones
Epifanía del Señor
«Hoy el mago encuentra llorando en la cuna a aquel que, resplandeciente, buscaba en las estrellas. Hoy el mago contempla claramente entre pañales a aquel que, encubierto, buscaba pacientemente en los astros. Hoy el mago discierne con profundo asombro lo que allí contempla: el cielo en la tierra, la tierra en el cielo, el hombre…
Purificados por la Esperanza
Miércoles – II semana de Navidad 1 Jn 2, 29- 3,6; Sal 97; +Jn 1, 29-34 Continuando con la meditación de la primera carta de san Juan hoy nos acercamos a un texto que nos recuerda la altísima dignidad que se nos ha conferido por el bautismo, la de hijos de Dios. El Verbo de…
La mundanidad
VI DÍA DE LA OCTAVA DE NAVIDAD 1 Jn 2, 12-17; Sal 95; +Lc 2,36-40 La palabras que nos dirige la carta de san Juan en este día son muy sugestivas para meditar nuestras actitudes frente a la influencia que el mundo puede ejercer en nuestra vida. Cuando hablamos de esta categoría de mundo en…
Viviendo en el Amor
«Ojalá merezcamos también nosotros decir lo que sigue: «Lo he cogido y no lo soltaré» (Ct 3,4). Eso es lo que ha merecido san Simeón según dice: «Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz.» Ha querido que le deje marchar, liberado de los lazos de la carne, para gozar aún más fuertemente del abrazo de su corazón, Jesucristo nuestro Señor, para quien es la gloria y el honor por los siglos sin fin.» San Aelred de Rielvaulx
El díscipulo amado
Fiesta de san Juan, apóstol y evangelista 1 Jn 1, 1-4; Sal 96; +Jn 20, 1a. 2-8 Dentro de la octava de navidad, la Iglesia también nos propone la conmemoración dela fiesta de san Juan, apóstol y evangelista, todo su mensaje tiene como fundamento la experiencia personal que ha tenido de Jesucristo, y no como…
Entregando la propia vida
Fiesta de san Esteban Hch 6, 8-10. 7, 54-59; Sal 30; +Mt 10, 17-22 Durante todo el adviento escuchamos como las promesas anunciadas en el Antiguo Testamento se cumplirían en el Divino Niño nacido Belén, el cual un día se inmolaría en el Calvario para salvación de los hombres. Hoy con la fiesta de san…
VI- De una raíz muy ordinaria de la tristeza, que es, no andar uno como debe en el servicio de Dios; y de la alegría grande que causa la buena conciencia.
Tomado de “Ejercicios de perfección y virtudes cristianas” del P. Alfonso Rodríguez – De la Tristeza y la alegría – Cap. VI Una de las causas y raíces principales de las tristezas y melancolías suele ser el no andar uno a ulas derechas con Dios[1] el no hacer lo que debe conforme a su estado y…
«He aquí nuestro Dios; viene en persona y nos salvará»
Curación de un paralítico
La compasión de Jesús
Pastores por amor
Juntos en el Banquete celestial
Miércoles – I semana de adviento Is 25, 6-10a; Sal 22; †Mt 15, 29-37. La comida es habitualmente un signo de comunión, porque los que se juntan se alimentan de lo mismo, sino porque es un punto de encuentro con el otro, como cuando se sienta una familia a comer, lo importante no es sólo…
«Un retoño brota del tronco de Jesé»
Martes – I semana de Adviento Is 11, 1-10; Sal 71; +Lc 10, 21-24 La lectura del profeta Isaías podemos verla en dos momentos, en el primero al hablar del tronco de Jesé (padre del rey David) nos presenta el anuncio del nacimiento de un rey para el Pueblo de Israel y las características que…