Lunes – II semana del tiempo ordinario – Año par 1 S 15,16-23, Sal 49; +Mc 2, 18-22 La lectura que venimos meditando del libro de Samuel nos presentaba anteriormente como el Señor se había elegido uno para que fuese Rey en Israel, éste sin embargo fue infiel a la misión dada por Dios, en…
La llamada…. Y la respuesta
«Al día siguiente, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Este es el Cordero de Dios». Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús.» Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?». Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?». Él…
Ungidos y redimidos
I semana – Tiempo ordinario- Año Par 1s 9, 1-4.17-19. 10,1; Sal 20; +Mc 2, 13-17 La unción que realiza el profeta Samuel sobre Saúl nos muestra el punto de partida de la monarquía en Israel, el Señor elige a quien habría de desempeñar tal función, la cual sería confirmada más tarde en una asamblea…
Viernes – I semana del tiempo ordinario – Año par 1 S 8, 4-7.10-22; Sal 88; Mc 2, 1-12 Nos encontramos a partir de hoy frente a los textos del libro de Samuel que nos contarán como se instaura la monarquía en Israel, a lo largo del mismo se verán algunos que son favorables a…
Breve Regla de vida cristiana compuesta por san Juan de Ávila
Lo primero que debe hacer el que desea agradar a nuestro Señor, es tener dos ratos buenos entre día y noche diputados para oración. El de la mañana, para pensar en el misterio de la pasión; y el de la noche, para acordarse de la muerte, considerando muy despacio y con mucha atención, cómo se…
Atentos a su voz
1 S 3, 1-10.19-20; Sal 39; +Mc 1, 29-39 La vocación del profeta Samuel nos presenta la oportunidad de contemplar cómo un joven aprende a reconocer la voz de Dios en su vida, y quizás cabría pensar no sólo en un joven de edad sino también en aquellos que son jóvenes en la fe, porque…
Un Corazón que se regocija en el Señor
Martes – I semana tiempor ordinario – Año par 1 S 1, 9-20; Salmo: 1 S 2, 1-8; +Mc 1, 21-28 Hoy se nos presenta la segunda parte de la historia de Ana, en ella, esta mujer se nos propone como modelo de oración, no obstante las incomprensiones y los maltratos sufridos, ella no reniega…
Caminando con Jesús
«Así pues, al seguir al Señor renunciaron a todo lo que hubieran podido desear si no le hubiesen seguido. Que nadie, pues, incluso el que ve que algunos han renunciado a grandes riquezas, no diga para sí mismo: «Mucho quisiera yo imitarles en su menosprecio de este mundo, pero no he dejado nada ». Abandonáis mucho, hermanos míos, si renunciáis a los deseos terrestres. Y el Señor se contenta con nuestros bienes exteriores, por mínimos que sean. Porque, en efecto, lo que él aprecia es el corazón y no los bienes; pone más atención en las disposiciones que acompañan a la ofrenda que le hacemos, que a la misma ofrenda.»
San Gregorio Magno
Epifanía del Señor
«Hoy el mago encuentra llorando en la cuna a aquel que, resplandeciente, buscaba en las estrellas. Hoy el mago contempla claramente entre pañales a aquel que, encubierto, buscaba pacientemente en los astros. Hoy el mago discierne con profundo asombro lo que allí contempla: el cielo en la tierra, la tierra en el cielo, el hombre…
Purificados por la Esperanza
Miércoles – II semana de Navidad 1 Jn 2, 29- 3,6; Sal 97; +Jn 1, 29-34 Continuando con la meditación de la primera carta de san Juan hoy nos acercamos a un texto que nos recuerda la altísima dignidad que se nos ha conferido por el bautismo, la de hijos de Dios. El Verbo de…
La mundanidad
VI DÍA DE LA OCTAVA DE NAVIDAD 1 Jn 2, 12-17; Sal 95; +Lc 2,36-40 La palabras que nos dirige la carta de san Juan en este día son muy sugestivas para meditar nuestras actitudes frente a la influencia que el mundo puede ejercer en nuestra vida. Cuando hablamos de esta categoría de mundo en…
Viviendo en el Amor
«Ojalá merezcamos también nosotros decir lo que sigue: «Lo he cogido y no lo soltaré» (Ct 3,4). Eso es lo que ha merecido san Simeón según dice: «Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz.» Ha querido que le deje marchar, liberado de los lazos de la carne, para gozar aún más fuertemente del abrazo de su corazón, Jesucristo nuestro Señor, para quien es la gloria y el honor por los siglos sin fin.» San Aelred de Rielvaulx